Se necesitan ingenieros con mentalidad basada en la sustentabilidad

Uno de los fenómenos que se está viviendo a escala mundial es el calentamiento global y el cambio climático. A pesar de que una de sus causas está ligada a los procesos naturales, los estudios demuestran que principalmente se debe a la actividad humana.

Los efectos del cambio climático empiezan con la revolución industrial, fecha en la que nace la ingeniería, cuando se comienzan a obtener energías a partir de combustibles fósiles, lo cual convirtió al trabajo en un sistema próspero que permite el desarrollo de avances tecnológicos.

Alex Godoy, Director del Centro de Investigación en Sustentabilidad (CiSGER) de la Universidad del Desarrollo, UDD, explica que a raíz de la utilización de combustibles fósiles se fue generando una acumulación de gases de efecto invernadero.

“Todos los procesos productivos y de ingeniería se basaban en este tipo de energía, pero dada las restricciones y acuerdos climáticos a nivel global, la ingeniería vuelve a ser desafiada en términos de innovación”, agrega.

Hace algunos años se comenzó a trabajar con una serie de tecnologías que se utilizaban antiguamente, como la energía solare, eólica y ecológica, entre otras, las cuales han dado una solución a la contaminación existente.

“Comenzamos a crear sistemas de ingeniería sustentables, por ejemplo, si una casa se construía como un espacio para que cuatro personas solamente durmieran, hoy día se tiene que construir pensando en que tenga pocas pérdidas térmicas, por lo tanto, que no requiera mucha calefacción. Cuando hablamos del mundo automotriz, ojalá que usen el hidrógeno y la energía eléctrica para moverse”, comenta Godoy.

Estos ejemplos y muchos otros más son soluciones que provienen netamente de la disciplina de la ingeniería, por ello es que los próximos profesionales están ante nuevos desafíos. “Necesitamos ingenieros con una mentalidad distinta, basada en la sustentabilidad. De ahora en adelante se tienen que generar nuevos sistemas de producción, usar otros materiales, reducir el consumo de ingeniería y/o cambiar la utilización de energía para convertirlo en trabajo útil a partir de fuentes renovables y de baja emisión”, concluye Alex Godoy.

También, los profesionales deben saber que la sustentabilidad no es lo mismo que la  ingeniería ambiental ni concentrarse en implementar tecnologías de tratamiento, sino que es volver a analizar y pensar todos los procesos productivos para que reduzcan sus emisiones, descargas y residuos.  Esto genera el desarrollo de nuevos procesos de manufactura y formas de usar la ciencia para reducir impactos sociales, económicos o ambientales.

¿Qué instrucción académica deben tener?

Aunque muchos no lo crean, la instrucción proviene por aplicar a un nuevo contexto herramientas de gestión de operaciones, de logística, de logística reversa y procesos de mejora continua que permitan el rediseño de procesos industriales.

Un ejemplo sencillo y claro: Fabricar nuevos envases con menores impactos ambientales. Lo cual involucra que se tiene que fabricar el mismo producto, pero como se rediseña su proceso de producción para reducir su impacto ambiental, finalmente el producto cambia.  Sin embargo, las herramientas aplicadas son las mismas.

En este caso, la instrucción es hacer pensar al ingeniero mediante la comprensión de sistemas complejos que poseen nuevas restricciones, con el desafío de cómo poder aplicar lo que ya sabe a un nuevo contexto. Por lo tanto, no es realizar más de lo mismo poniendo un filtro al final de la cañería, sino en rediseñar procesos de ingeniería para evitar poner el filtro.

“Nuestra Facultad se encuentra transitando lentamente a aquello mediante la sustentabilidad. Tenemos 5 cursos diseñados para aportar al pensamiento de aplicabilidad de herramientas de análisis. A largo plazo, cada ramo debiera incorporarlas, ya que en un futuro no hablaremos de producir motores de combustión interna, por ejemplo, sino de baterías de litio o motores de autos eléctricos, es decir, los mismos procesos productivos, pero mucho más nobles”, finaliza el académico.

 

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