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OPINIÓN | “Un llamado de emergencia frente a la vulnerabilidad del humedal de Mantagua”

Por: Macarena Troncoso, investigadora Grupo EnviroHealth Dynamics, Centro C+, Facultad de Ingeniería UDD.

En los últimos 10 años, el humedal de Mantagua, ubicado al suroeste de la comuna de Quintero, ha tenido que enfrentar diversos efectos del cambio climático como largos periodos de sequía y eventos de fuertes inundaciones; sumado a la presión antrópica territorial producto de las actividades ganaderas, agrícolas, quema de combustibles fósiles y deforestación, que impactan directamente a las principales funciones y servicios ecosistémicos que ofrece el humedal.

A pesar de esta vulnerabilidad, el humedal de Mantagua siempre nos ha demostrado que su mayor fortaleza es la resiliencia construida por quienes lo habitan, creando un ciclo natural que permite recuperar y adaptar sus servicios y funciones. Sin embargo, este hogar y refugio de vida está sufriendo una de las mayores emergencias ambientales.

El 11 de diciembre de 2025, la Fundación Humedal de Mantagua difundió un comunicado sobre la mortandad masiva de peces, especialmente lisas (Mugil cephalus, especie nativa), en distintos sitios del humedal, lo cual se visualizó a través de registros fotográficos y audiovisuales. Rápidamente, organismos gubernamentales e instituciones académicas respondieron al llamado de emergencia, tomando muestras y realizando mediciones fisicoquímicas en el cuerpo de agua.

Si bien, hasta la fecha se desconoce cuál es el origen de la causa de este evento, de manera preliminar, uno de los integrantes de la fundación mencionó que el vertimiento de aguas residuales con alto contenido de materia orgánica podría ser una de las causas de la disminución del oxígeno en el agua que alcanza niveles de hipoxia, dado que este gas es utilizado principalmente para degradar u oxidar la materia orgánica liberando nutrientes que son utilizados por organismos fotosintéticos como las algas que al proliferar generan condiciones adversas para la vida acuática.

A esto se suma el aumento de las temperaturas asociadas a la estación de primavera-verano, que disminuye el volumen de agua y la solubilidad de los gases, por lo tanto, hay menos agua y oxígeno disponible en el humedal, agravando las condiciones ambientales.

En el marco de nuestra investigación sobre flujos de gases de efecto invernadero en el humedal de Mantagua, registramos señales claras de una disminución del oxígeno disuelto en el agua, evidenciadas por un aumento inusual en las concentraciones de metano de hasta cien veces más respecto a los meses anteriores y una reducción a la mitad del dióxido de carbono.

Por lo tanto, estos efectos tanto naturales como antrópicos no ocurren de manera aislada sino más bien son sinérgicos. Entonces, ¿Cómo podríamos anticiparnos o prevenir este tipo de eventos?

Es aquí cuando los datos y mediciones ambientales cobran un valor aún mayor y deben estar al servicio de la comunidad ya que otorgan un sustento clave para anticipar escenarios, tomar decisiones informadas y diseñar medidas preventivas para amortiguar sus impactos. Por lo que, el llamado en esta instancia está dirigido principalmente a la comunidad científica y educativa que ha desarrollado investigaciones, proyectos, tesis o iniciativas en el Humedal de Mantagua y cuyos resultados permanecen entre cuatro paredes. Poner ese conocimiento a disposición de la Fundación Humedal de Mantagua fortalece la comprensión colectiva del territorio y contribuye de manera concreta a su protección y a la toma de decisiones urgentes que hoy demanda el humedal.