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Centro C+ de Ingeniería UDD participa en proyecto de ciencia ciudadana para monitorear la calidad del aire en la Región de Valparaíso 

Con el objetivo de fortalecer la capacidad de respuesta social frente a la contaminación atmosférica, – y mediante una estrategia participativa e transdisciplinaria que vincule saberes locales y académicos para generar información, conciencia y acción colectiva en el Valle de Aconcagua – nació el proyecto “El Aire que Respiramos: Ciencia comunitaria para enfrentar la contaminación atmosférica en la Región de Valparaíso”, iniciativa liderada por la Corporación Caudal y desarrollada junto al Centro de Investigación en Tecnologías para la Sociedad (C+) de la Facultad de Ingeniería de la Universidad del Desarrollo y el Hub Ambiental de la Universidad de Playa Ancha (UPLA). 

El proyecto es financiado por el Concurso Vinculación con la Comunidad del Fondo Nacional de Desarrollo Regional (FNDR) 8% del Gobierno Regional de Valparaíso y contempla la instalación de una red de monitoreo ambiental en 10 establecimientos de las comunas de San Felipe, Putaendo, Catemu, Llay Llay, Panquehue, Quillota y Nogales. 

Durante marzo de 2026 se realizaron las primeras charlas informativas en siete escuelas básicas, un liceo agrícola, un centro cultural y un Servicio Sanitario Rural (SSR). Posteriormente, entre abril y mayo, se efectuó la calibración de instrumentos y comenzó la instalación de equipos de monitoreo en las distintas localidades del Valle de Aconcagua junto con capacitación en el uso y funcionamiento de los instrumentos instalado. 

La iniciativa surge en un contexto marcado por diversas fuentes potenciales de contaminación atmosférica en la zona —como fundiciones de cobre, faenas mineras, termoeléctricas e industrias— y tras la entrada en vigencia, en octubre de 2025, del Plan de Prevención y Descontaminación Atmosférica (PPDA) para la Provincia de Quillota y las comunas de Catemu, Llay Llay y Panquehue. 

A través de esta red de monitoreo independiente y abierta, el proyecto busca que niños, niñas y comunidades puedan acceder a información sobre la calidad del aire de sus territorios y participar activamente en la conversación ambiental local. 

Los equipos instalados registran datos de Material Particulado fino (MP2,5), Material Particulado respirable (MP10), temperatura y humedad, información que es enviada en tiempo real a una plataforma web donde las comunidades pueden visualizar y descargar los datos de cada establecimiento. Además, se realizarán campañas de recolección de muestras de polvo con colectores pasivos que se enviarán a laboratorio cada dos meses y se analizarán 50 muestras de material particulado capturado en filtros con equipos especializados, que estarán en cada escuela por 2 días cada vez, en 5 momentos diferentes del año. 

Las muestras serán estudiadas por el Hub Ambiental de la UPLA para identificar presencia de metales y otros compuestos presentes en el aire, incluyendo compuestos orgánicos volátiles, permitiendo complementar la información obtenida por los sensores de monitoreo continuo. 

Zoё Fleming, investigadora del Centro C+ de Ingeniería UDD, destacó el componente participativo de la iniciativa: “Estamos muy emocionados de ver cómo los niños se involucran con los datos y cómo ellos mismos nos ayudan con los instrumentos. Queremos hacer ciencia ciudadana y empoderarlos para hablar de lo que está pasando donde viven”. 

Por su parte, Verónica Molina, directora del Hub Ambiental de la UPLA, señaló que “es interesante combinar instrumentos en terreno con instrumentación de laboratorio para obtener más información sobre componentes del aire que todavía no están considerados en las normas chilenas, pero que sabemos tienen influencia en la salud humana”. 

Desde la Corporación Caudal, Carolina Pavez valoró el trabajo colaborativo que se desarrollará durante el año: “Estamos preparados para muchas visitas a las escuelas y para generar una red potente de información con las comunidades. Uno de los principios que rigen la regulación ambiental implementada desde 1994 en adelante es el participativo.  Como sostienen diversos estudios, la participación ciudadana efectiva es condición fundamental para dotar de legitimidad y eficacia a los planes de prevención y descontaminación”. 

A lo largo de 2026, el proyecto continuará desarrollando talleres y conversatorios en las distintas localidades participantes, retroalimentando la implementación del PPDA, promoviendo la educación ambiental y el acceso abierto a información científica sobre calidad del aire.