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Diego Rivera y Alex Godoy de Cisger UDD contribuyen a informes nacionales sobre cambio climático y fortalecen el diálogo entre ciencia, políticas públicas y sector privado

La contribución de la Facultad de Ingeniería de la Universidad del Desarrollo a la generación de evidencia para las políticas climáticas nacionales continúa consolidándose. Durante una jornada realizada en el Ex Congreso Nacional, los ministerios del Medio Ambiente y de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación presentaron los nuevos informes temáticos elaborados por el Comité Científico Asesor para el Cambio Climático, instancia autónoma creada por la Ley Marco de Cambio Climático para apoyar científicamente las decisiones del Estado.

Los documentos son el resultado del trabajo colaborativo de más de 500 investigadores e investigadoras provenientes de distintas regiones e instituciones del país. Los informes reúnen evidencia científica en cuatro áreas estratégicas: salud y clima; energía, agua y alimentos; economía circular; y océanos y biodiversidad. Sus resultados constituirán un insumo relevante para la actualización de la Estrategia Climática de Largo Plazo de Chile y para el informe previo que deberá preparar el Comité Científico Asesor en el marco de dicho proceso.

La Universidad del Desarrollo tuvo una participación particularmente relevante en el informe dedicado al nexo entre agua, energía y alimentos. Uno de sus autores líderes fue el profesor Diego Rivera, investigador de la Facultad de Ingeniería y director del proyecto ANILLO NEXO ATE250004, iniciativa orientada a comprender las bases técnicas y científicas de las interdependencias entre estos tres sistemas.

El enfoque de nexo reconoce que el agua, la energía y la producción de alimentos no pueden ser gestionados como sectores independientes. La disponibilidad de agua condiciona la agricultura y la generación energética; los sistemas energéticos son necesarios para extraer, distribuir y tratar el agua; y la producción de alimentos depende simultáneamente de recursos hídricos, energía, infraestructura y condiciones climáticas. Por ello, una intervención realizada en cualquiera de estos ámbitos puede generar efectos, beneficios o tensiones sobre los demás.

El trabajo liderado por Diego Rivera busca avanzar en la comprensión cuantitativa de estas relaciones, integrando datos territoriales, climáticos, productivos e hidrológicos. Esta aproximación permite identificar vulnerabilidades, anticipar compensaciones entre distintos usos de los recursos y desarrollar herramientas para apoyar decisiones en materia de adaptación climática, seguridad hídrica, transición energética y sostenibilidad agroalimentaria.

La participación de investigadores de la UDD en estos informes refleja una línea de trabajo orientada a conectar la investigación científica con problemas concretos de política pública. La generación de evidencia sobre sistemas interdependientes resulta especialmente importante para Chile, considerando que la escasez hídrica, los eventos climáticos extremos, los cambios en la matriz energética y las presiones sobre la producción de alimentos interactúan de manera creciente en los distintos territorios.

El lanzamiento también marcó el inicio de una nueva etapa de trabajo. La actualización de la Estrategia Climática de Largo Plazo requerirá revisar la evidencia disponible, identificar brechas de conocimiento y traducir los resultados científicos en orientaciones que puedan ser incorporadas en instrumentos públicos, decisiones de inversión y estrategias sectoriales. En este contexto, la colaboración entre la academia, el Estado, las empresas y la sociedad civil será determinante para transformar el conocimiento en acciones concretas.

Durante la tarde, esta discusión se amplió hacia el sector productivo en una instancia de trabajo con representantes de Pacto Global Chile, la Cámara de Comercio de Santiago, Acción Empresas y Sistema B, junto con CORFO, la Agencia de Sustentabilidad y Cambio Climático y el programa Transforma Cambio Climático. El encuentro permitió abordar cómo avanzar desde el diagnóstico científico hacia la implementación de medidas climáticas en las empresas y sus cadenas de valor.

La conversación puso énfasis en que el sector privado cumple un papel fundamental en la reducción de emisiones, la adaptación frente a riesgos físicos, la transformación de los sistemas productivos y el desarrollo de soluciones innovadoras. Para cumplir este papel, las empresas requieren información científica accesible, indicadores consistentes, capacidades técnicas y mecanismos de cooperación que permitan convertir las metas climáticas nacionales en decisiones operacionales y de inversión.

La combinación de ambos espacios —el lanzamiento científico durante la mañana y el diálogo con el sector privado durante la tarde— permitió articular dos dimensiones complementarias de la acción climática. Por una parte, la producción de evidencia rigurosa para comprender los riesgos, las interdependencias y las alternativas de respuesta. Por otra, la movilización de actores públicos y privados capaces de implementar transformaciones en los territorios, sectores económicos y cadenas productivas.

Esta articulación resulta central para evitar que la ciencia climática permanezca separada de las decisiones institucionales y empresariales. Los informes temáticos ofrecen una base para orientar políticas públicas, pero también pueden contribuir al diseño de estrategias corporativas de adaptación, planes de descarbonización, modelos de economía circular, sistemas de gestión hídrica y mecanismos de evaluación de riesgos climáticos.

Para la Facultad de Ingeniería de la Universidad del Desarrollo, la participación en este proceso representa una oportunidad para fortalecer su contribución a los desafíos nacionales de sustentabilidad. A través del trabajo de académicos como Diego Rivera y de iniciativas como el proyecto ANILLO NEXO, la Universidad busca desarrollar conocimiento interdisciplinario, formar capital humano especializado y generar herramientas que permitan tomar mejores decisiones bajo escenarios de creciente complejidad climática. La jornada evidenció que enfrentar el cambio climático requiere más que diagnósticos sectoriales. Demanda comprender las relaciones entre los sistemas naturales, productivos y sociales; fortalecer la interfaz entre ciencia y política pública; y construir alianzas capaces de llevar la evidencia hacia la implementación. La contribución de la UDD se inserta precisamente en ese desafío: transformar investigación avanzada en conocimiento útil para un desarrollo más resiliente, sostenible y preparado para el futuro